Barreras Físicas para la Inclusión Educativa

 

Barreras Físicas para la Inclusión Educativa

La discriminación hacia las niñas, niños y adolescentes con discapacidad física, motora, auditiva, visual, intelectiva o psicológica, no se refiere únicamente a la segregación de ellas y ellos dentro de un grupo social sino que también está estrechamente relacionado con la falta de oportunidades iguales para todas y todos. Es decir, la falta de una accesibilidad universal, que considere todas las diferencias existentes en las capacidades de las personas, para adecuar la construcción a todas las necesidades.

 

Existen denuncias sobre escuelas públicas que no cuentan con la infraestructura necesaria para atender a niñas, niños y adolescentes con discapacidad pero la realidad no es diferente en planteles privados o en universidades. La sociedad aún no se ha sensibilizado sobre la necesidad de tener un sistema educativo inclusivo que permita a las personas con discapacidad profesionalizarse y acceder al mercado laboral. Por lo tanto, las barreras que deben superar quienes tienen capacidades especiales, no son solamente físicas sino también mentales.

 

De acuerdo al Consejo Nacional de Discapacidades (CONADIS), solamente el 23 % de menores de edad que tienen discapacidad, asisten a la escuela en la región, apenas el 8 % de ellos está incluido en el sistema de educación regular y alrededor del 40 % no recibe ningún tipo de instrucción. Esta baja asistencia deriva de una severa falta de transporte, capacitación de los maestros, equipamiento, mobiliario, materiales didácticos y acceso a una infraestructura escolar adecuados.

El numeral 4 del Artículo 47 de la Constitución indica que “El Estado garantizará políticas de prevención de las discapacidades y, de manera conjunta con la sociedad y la familia, procurará la equiparación de oportunidades para las personas con discapacidad y su integración social. (…) Se reconoce a las personas con discapacidad, los derechos a una educación que desarrolle sus potencialidades y habilidades para su integración y participación en igualdad de condiciones. Se garantizará su educación dentro de la educación regular. Los planteles regulares incorporarán trato diferenciado y los de atención especial la educación especializada. Los establecimientos educativos cumplirán normas de accesibilidad para personas con discapacidad e implementarán un sistema de becas que responda a las condiciones económicas de este grupo”

La Vicepresidencia de la República ha incorporado el programa “Ecuador Sin Fronteras” como una manera de eliminar las trabas arquitectónicas que impiden el desenvolvimiento de personas con discapacidad en su medio. Se inició la construcción del Plan Nacional de Educación Inclusiva, que en la actualidad se encuentra en proceso de revisión.

El Plan propone como política la “Universalización del acceso, permanencia y promoción en todos los niveles y modalidades del sistema educativo ecuatoriano equiparando oportunidades para los estudiantes con necesidades educativas especiales con o sin discapacidad y superdotación”. Para ello es imporante considerar, no solo la capacitación de las y los maestros sino también incluir los estándares de accesibilidad en las nuevas construcciones que se están realizando como las Escuelas del Milenio y las remodelaciones a cargo de la Dirección Nacional de Servicios Educativos.

Se necesitan incorporar rampas para las sillas de ruedas en las veredas, bordillos y gradas de entrada a una sala o a una institución. Las medidas estándares de una silla de rueda van desde los 65 a 75 centímetros de ancho, 1.2 metros de largo y 1 metro de altura. Por ello, el ancho libre mínimo recomendado debe ser de 1,80 m. de forma que permita el tránsito de dos personas en silla de ruedas y tener una pendiente no mayor al 8 %.

Se debe tender a la eliminación de obstáculos que impidan la libre circulación, por ejemplo basureros grandes, árboles, bancas, entre otros, que reduzcan el espacio de tránsito de niñas, niños y adolescentes con discapacidad.

Si la institución educativa está construida en varias plantas, es necesario incorporar ascensores El ancho de los ascensores debe garantizar el libre acceso y maniobrabilidad de las personas con movilidad reducida o con discapacidad visual. Por ello, la cabina debe tener suficiente espacio para maniobrar la silla de ruedas y los botones deben estar a una altura no mayor de 1.4 metros y contar paralelamente con el sistema Braile y un indicador sonoro para que puedan ser empleados por todas las personas.

Las personas con discapacidad visual, requieren que los bordillos de las veredas y gradas tengan líneas de seguridad que indiquen el fin del nivel para que puedan detenerse y evitar accidentes.

Los servicios higiénicos son una necesidad universal, sin embargo, el acceso a ellos puede ser imposible para personas con discapacidad, por ello, es necesario que tengan un espacio amplio al lado del inodoro para que se pueda colocar la silla de ruedas en forma paralela y contar con barras de soporte para permitir un cambio horizontal. Los lavamanos deben colocarse a una altura de 1.2 metros para permitir el fácil acceso de personas con movilidad reducida.

Todas las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la recreación, por ese motivo, se deben incorporar juegos infantiles diseñados especialmente para niñas y niños con discapacidad. Éstos deben encontrarse a la altura de las personas con discapacidad motora y tener abundantes sonidos para guiar a las personas con discapacidad visual.

Por este motivo, hacemos un llamado a las autoridades de educación, de salud, a las organizaciones que trabajan en pro de los derechos de la niñez y adolescencia, medios de comunicación y a la sociedad en general para que se conviertan en los garantes del derecho de niñas, niños y adolescentes a ser incluidos en el sistema de educación regular, con igualdad de oportunidades sin que existan barreras físicas ni sociales porque son ellos quienes tienen capacidades diferentes pero somos nosotros quienes los volvemos “discapacitados”.

 

Más información:

Silvia Maldonado

Directora de la Fundación Diagnóstico, Rehabilitación e Integración del Niño Especial (FUDRINE)

Telf.: 2245143 Cel: 098342371

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María Olivia Cuello

Psicóloga Departamento Técnico CONADIS

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Telf.: 2433860 / 2459243 / 2273041

 

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