La ética periodística y los derechos de niñas, niños y adolescentes

 

La fraternidad necesaria entre la libertad de prensa y los derechos de la niñez y adolescencia

La libertad de expresión y el derecho a la información sirven para controlar los excesos del poder y son complementarios de otros derechos, como el que se refiere a la niñez y adolescencia. Las niñas, niños y adolescentes son sujetos de derecho, no pueden ser tratados como objetos, sino como actores sociales. Por lo tanto, la información relacionada con ellos y ellas debe concentrar el énfasis en la condición de sujetos de las niñas, niños y adolescentes y no tratarlos como beneficiaros del asistencialismo, víctimas de violencia, o victimarios. Así se conseguirá la concordancia entre la ética periodística y la condición de sujetos de las niñas, niños y adolescentes, de tal manera que a costa de la libertad de expresión no se vulnere el derecho ajeno.

Por ejemplo, en la nota de un diario nacional se utiliza la imagen de un niño con su madre para ilustrar el drama de la migración. No obstante, la información se refiere al intento que va a hacer la madre para tratar de llegar a los EE.UU por segunda ocasión y no se dice nada sobre la situación del niño. Se vulnera, de esta forma, el derecho de la niñez y adolescencia, porque no se considera al niño como sujeto.

El uso político y religioso de niñas, niños y adolescentes

 

Son utilizados como objetos del asistencialismo en mensajes en los que figura su nombre y/o su imagen con fines de proselitismo político o religioso. Por ejemplo, en algunas notas de prensa se publican fotografías de niños que han sido reclutados por una red terrorista; y en algunas notas sobre la campaña presidencial estadounidense aparecen adolescentes junto a uno de los candidatos. La organización terrorista y el candidato estadounidense están utilizando a las niñas, niños y adolescentes, pero los medios de comunicación deberían tener el cuidado de no difundir esa clase de mensajes.

 

Proteger la identidad de niñas, niños y adolescentes en caso de violencia y maltrato

Cuando las niñas, niños y adolescentes sufren algún tipo de maltrato o de violencia física, sexual o psicológica es imprescindible omitir su identidad o cualquier referencia a su entorno que permita la identificación. Son muchos los medios en los que se cambia o se omite el nombre de la niña, niño o adolescente, pero se difunde el nombre de un familiar, el barrio en que vive y hasta la dirección, datos que facilitan la identificación.

Lo usual es reemplazar el nombre de la niña, niño o adolescente afectado por un nombre ficticio sin apellido para evitar dañar a posibles homónimos. Lo que si se puede  indicar es la edad que tiene y su género.

Para radio y televisión se debe distorsionar la voz y la imagen de los niños, niñas y adolescentes en caso de que se los entreviste.

 

Cuándo omitir su identidad

También se debe omitir cualquier información relativa a su identidad cuando la niña, niño o adolescente ha sido víctima de una infracción penal. Y cuando la niña, niño o adolescente ha sido acusado o sentenciado por alguna contravención se debe omitir su identidad, salvo en el caso de que los representantes legales de una o un adolescente de 15 años manifiesten su autorización (de preferencia por escrito), o cuando una o un  adolescente mayor de 15 años autorice la difusión de su imagen o su identidad. Sin embargo, debe considerarse que en el numeral 3 del artículo 52 del Código de la Niñez y Adolescencia expresa claramente la prohibición o exhibición de noticias, reportajes, crónicas, historias de vida o cualquier otra expresión periodística con imagen o nombres propios de las niñas, niños o adolescentes que han sido víctimas de maltrato o abuso. Asimismo, el numeral 4 del artículo citado prohíbe la publicación o exhibición de imágenes y grabaciones o referencias escritas que permitan la identificación o individualización de una niña, niño o adolescente que ha sido víctima de maltrato, abuso sexual o infracción penal.

 

No utilizarlos ni exponerlos a la discriminación

A veces, sin infringir la ley, los medios de comunicación pueden abusar de la libertad de expresión y difundir informaciones que vulneren directa o indirectamente la integridad de las niñas, niños y adolescentes. Por eso los medios deben autorregularse en su tratamiento de la información relativa a la niñez y adolescencia, y cuidar la dignidad y el respeto que se merecen.

Es necesario advertir que se puede lesionar social y psicológicamente a una niña, niño o adolescente al hacerlo participar en mensajes publicitarios, exposiciones inadecuadas para su edad, espectáculos y producciones de contenido pornográfico.

Por ejemplo, una nota de prensa informa sobre la capacitación empresarial a estudiantes de secundaria, y menciona a una firma comercial que participó como asesora en este programa de formación. El resultado: se publicita la firma a través del uso de la imagen y los nombres de las y los participantes en el programa.

Otras formas de discriminación consisten en presentarlos como “los necesitados”, sea porque se los presenta como víctimas de la pobreza o de la enfermedad. En los medios monitoreados se asocia a la pobreza con violencia, peligrosidad, agresividad. Incluso a las niñas, niños y adolescentes de escasos recursos económicos, no se los reconoce como sujetos de derecho.

Además, no se estereotipa de una forma individualizada sino también a sus asociaciones, agrupaciones, barrios y viviendas. De esta forma el medio fomenta la exclusión y discriminación de las personas de escasos recursos económicos, a causa de su imagen, vestimenta, aspecto físico o cualquier otro motivo relacionado con su situación.

En el Proyecto de Principios Rectores - Extrema pobreza y derechos humanos, realizado por la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas del año 2006, se expresa:

Los medios de comunicación y los sistemas educativos desempeñan una función clave en los procesos de discriminación y estigmatización y, por lo tanto, en la lucha contra esos fenómenos.

A partir del monitoreo realizado a los medios impresos, se puede ejemplificar lo anterior expuesto. Por ejemplo: en un artículo se fotografía a un cadáver encontrado en la carretera rodeado por un grupo de niños y adolescentes, con lo cual se los compromete con una situación de violencia y se los inscribe dentro de lo que la prensa considera “barrios peligrosos”.

Otro ejemplo de discriminación de los niños, niñas y adolescentes de escasos recursos se evidencia en una nota que relata la historia de un niño que padece varias enfermedades y al final se invoca la ayuda del lector para conseguir recursos económicos y tratar la enfermedad. El niño no es presentado como un sujeto de derechos, respaldado por instituciones que deben exigir el cumplimiento de los mismos, sino que es enfocado como beneficiario del asistencialismo. A continuación un ejemplo:

 

NIÑOS QUE NECESITAN DE SU AYUDA

En las calles de Santo Domingo es común ver a padres de niños enfermos pidiendo caridad. Es el caso de Ezequiel Ponce, de 7 años, quien sufre de asma, anemia y contusiones resultado del atropellamiento de una moto. Su madre lo lleva todos los días a las calles 29 de mayo y Latacunga para pedir caridad.[1]

Profundizar

La responsabilidad profesional de las y los comunicadores sociales se refiere al hecho de informar con “veracidad, oportunidad y precisión”, y esa misma responsabilidad debe ser asumida en relación con las niñas, niños y adolescentes, de tal manera que las noticias e informaciones relativas a ellos y ellas tengan un sustento de diversidad de fuentes, se respeten sus derechos e integridad, y profundicen en las situaciones y contextos en los que se suscita un acontecimiento. Las y los comunicadores sociales son narradores de lo que pasa, y en ese sentido es necesario que sean concientes de lo que dicen y de lo que no dicen y de cómo se expresan estos mensajes.

Un caso emblemático que sucedió el primer semestre de 2008 fue el seguimiento que hizo un diario nacional al caso de un abusador de menores de edad. La persistencia del diario en demandar la captura del agresor hizo posible su detención.


[1] Reseña tomada del Monitoreo a medios impresos. ACNNA

 

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