Niñez y Adolescencia al Día

La Educación nocturna en el país

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Días previos al inicio del nuevo periodo escolar 2011 – 2012, ningún medio de comunicación hizo énfasis en dar cobertura a la situación en la que se encuentra la educación en la modalidad nocturna. Conocer la realidad de adolescentes y jóvenes, las razones por las cuales asisten a esta modalidad no se ha podido visibilizar.

Sin embargo, tuvo que pasar una semana desde el inicio oficial de clases y evidenciar la situación, gracias a las protestas de estudiantes de la sección nocturna de los Colegios Montúfar de Quito y Ramón Barba Naranjo de Latacunga que reclaman personal docente, mejoras y cambios en esta modalidad, para que los medios la tomen en cuenta, tan necesaria para un grupo de personas que generalmente viven en condiciones de vulnerabilidad.

La realidad de las y los adolescentes y adultos que concurren a la educación nocturna es distinta a la de otros estudiantes que siguen la educación regular por la mañana o tarde. La mayoría de alumnos forman parte de grupos vulnerables de la sociedad: son adolescentes trabajadores, cabezas de hogar, madres o padres de familia.

 

Ellos ven a esta modalidad de educación una opción alternativa para continuar sus estudios, de superación personal y de sus familias.

Uno de los principios y fines de la nueva Ley de Educación Intercultural, que pretende implementar un modelo de gestión acorde a una educación para el siglo XXI, busca la universalidad, con un enfoque de derechos, equidad e inclusión, calidad y calidez, acceso, gratuidad, entre otros. En la práctica, esto se cae al piso porque la realidad en su aplicación ha creado dificultades en el estudiantado y profesorado que acude a la sección nocturna de los diversos colegios que ofrecen este servicio público. Sin embargo el acceso a este servicio se vuelve dificultoso por las condiciones creadas.

La Ley obliga a la extensión de los horarios de clases desde las 17H30 a las 22H30. Según el artículo 117 de la Ley de Educación obliga a los docentes a trabajar 40 horas semanales dentro de las instituciones, con horarios académicos y de extensión para atender a los padres de familia y preparación de clases. Según testimonios de varios estudiantes citados por los medios, estos horarios les obliga a dejar de estudiar, porque su jornada laboral va hasta las 17h00 argumentan; y a los profesores les obliga a dejar de dictar clases porque deben pasar en una sola jornada de clases en una institución. Por ello, el horario extendido para los docentes y los estudiantes influye en el desempeño de los jóvenes de los planteles nocturnos. Sin embargo, el Ministerio plantea la posibilidad de extender la jornada los sábados, con el fin que se cumplan los horarios reglamentados.

La educación nocturna es una alternativa para evitar la deserción escolar por lo cual se debería tomar cartas en el asunto, que beneficien a docentes en su labor y a las y los estudiantes que ven en esta modalidad una salida. Las autoridades prometen solucionar todos los problemas de falta de docentes, mientras tanto los estudiantes continúan esperando las promesas rotas.

 

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